Podrían portar COVID-19 dos de cada 10 mexicanos, sin saberlo: UPAEP

  • Mientras no exista vacuna, la gente debe continuar con los protocolos de seguridad sanitaria

 

Clase Turista

Mientras no exista una vacuna, un medicamento probado que pueda combatir la enfermedad del COVID-19, la gente deberá seguir con los protocolos de seguridad sanitaria, sentenció Rocío Baños Lara, catedrática investigadora de los Posgrados en Biotecnología de la UPAEP.

Dijo que ante el incremento de los contagios de COVID-19 que se están presentando en el país y en la capital poblana, es importante que las personas continúen con el uso de cubrebocas, careta, aplicación de gel desinfectante con base alcohol del 70%, lavarse continuamente las manos con agua y jabón por 20 segundos, no tocarse la cara con las manos sucias, conservar la sana distancia, para protegerse y cuidar a las demás personas, en caso de ser portadoras del virus.

Manifestó que en México, la proporción de personas que sin sintomatología acuden a laboratorios privados a hacerse la prueba para la identificación de SARS-CoV-2, y resultan positivos, es del 18%, mientras que de los pacientes sintomáticos, el 61% resulta positivo.

Agregó que el primer dato puede sugerir que, en nuestro país, cerca de dos de cada 10 personas podrían ser portadoras del virus sin saberlo, y podrían ser capaces de diseminarlo, por ello, la recomendación de que las personas deben continuar con los protocolos de higiene sanitaria, “debemos pensar que nos podemos contagiar o que nosotros, podemos contagiar a otras personas”, reiteró la académica.

Baños Lara, compartió el siguiente artículo de investigación en donde hace una descripción de cómo se ha dado la presencia del coronavirus en las personas.

Portadores asintomáticos de COVID-19: posibilidad de transmisión de la enfermedad

Al día 8 de julio, se han contabilizado en todo el mundo, más de 12 millones de casos de COVID-19, y 549 mil muertes. En México se han confirmado 275 mil casos y casi 33 mil fallecimientos (1). Considerando la densidad poblacional, en México, han ocurrido 248 muertes por cada 100 mil habitantes; este dato nos coloca globalmente en el lugar número 18 con más muertes por cada 100 mil habitantes (2).

Al inicio de la pandemia, se reportaron algunas investigaciones de rastreabilidad de contactos, que sugerirían que las personas infectadas eran capaces de contagiar aún antes de que desarrollaran síntomas (3). Además, recientemente se publicó una investigación hecha en China, en la que identificaron a 37 personas que estuvieron en contacto con pacientes COVID-19, y resultaron positivos al SARS-CoV-2, pero que no desarrollaron síntomas. Al comparar este grupo de asintomáticos con un grupo de pacientes sintomáticos, se encontraron diferencias importantes, por ejemplo la cantidad de proteínas inflamatorias (citocinas y quimiocinas) y de anticuerpos (de respuesta aguda) fue menor en los asintomáticos que en los sintomáticos (4).

Interesantemente, la cantidad de RNA viral fue similar en ambos grupos, pero los asintomáticos positivos al virus, diseminaron hasta por 45 días el RNA viral (medido por PCR), mientras que los pacientes con sintomatología clara, diseminaron el RNA viral hasta por un periodo de 32 días (4).

Para lo siguiente, es importante recordar que el virus completo e infeccioso tiene dos componentes principales: el material genético (RNA) y una cubierta de proteínas y carbohidratos que envuelve al RNA. Aunque se sabe que el resultado de PCR no revela la cantidad de virus infeccioso que se encuentra en una muestra, sino que revela la cantidad del RNA viral, se ha podido establecer una relación entre el resultado de PCR y la posible cantidad de virus infecciosos (5), por lo que en ciertas condiciones, es posible interpretar la carga de RNA determinada por PCR, como carga de virus. Por lo tanto, es factible que el RNA diseminado por portadores asintomáticos aún en el largo plazo, esté integrado en partículas virales completas y tengan la capacidad de ser infecciosas.

¿Qué tan frecuentes son los individuos asintomáticos? Al inicio del estudio mencionado anteriormente, el 21% de las personas sin síntomas resultaron con diagnóstico positivo del virus, y de ellos seleccionaron los 37 participantes en quienes se centró la investigación (4).

En un estudio que aún no ha sido revisado por otros investigadores (preprint), se afirma que hasta el 74% de un grupo de individuos infectados menores de 60 años, no desarrollaron síntomas (6).

En México, la proporción de personas que sin sintomatología acuden a laboratorios privados a hacerse la prueba para la identificación de SARS-CoV-2, y resultan positivos, es del 18%, mientras que de los pacientes sintomáticos, el 61% resulta positivo (7). El primer dato puede sugerir que en nuestro país, cerca de dos de cada 10 personas podrían ser portadoras del virus sin saberlo, y podrían ser capaces de diseminarlo.

De manera general, los virus pueden trasmitirse directamente, es decir de una persona a otra, o de manera indirecta, pudiendo ésta ser de dos formas: contacto indirecto con objetos donde una persona depositó el virus; o por medio de gotículas y aerosoles que emiten las personas infectadas (8).

En el caso del SARS-CoV-2, agente causal de la COVID-19, se ha descrito que se transmite de persona a persona (9), y por vía aérea, airborne en inglés, es decir a través de gotículas o aerosoles (10). Si una persona es portadora asintomática de SARS-CoV-2, al hablar, toser, estornudar o respirar vigorosamente, esta persona estará diseminando el virus; por ello se recomienda fuertemente el uso generalizado de cubrebocas o mascarilla. Una persona portadora, sintomática o asintomática, no diseminará el virus si usa mascarilla, y por otra parte, una persona sana al usar mascarilla, disminuirá la posibilidad de contraer el virus.

La manera de evitar el contagio por contacto directo es evitar la cercanía física con otras personas (sana distancia) y evitar toda forma de saludo que implique contacto físico; mientras que, para evitar el contagio por contacto a través de objetos y superficies, es necesario limpiar y sanitizar todas las superficies que pueden tocar nuestras manos. Finalmente, el lavado de manos con agua y jabón, durante al menos 20 segundos, elimina microorganismos incluyendo virus, y si el lavado es constante, se minimiza la posibilidad de entrada de estos microrganismos si por accidente tocamos ojos, nariz o boca.

No bajemos la guardia, ni relajemos medidas; la epidemia en México continúa y es fundamental cuidarnos, al cuidarnos nosotros, cuidamos a nuestras familias.

*Ma. del Rocío Baños-Lara es Química-Farmacobióloga por la BUAP, Maestra en Ciencias Microbiológicas por la BUAP, y Doctora en Ciencias Bioquímicas por la UNAM. Actualmente es profesora-investigadora en UPAEP y es directora del Centro de Investigación Oncológica Una Nueva Esperanza-UPAEP. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt (Nivel I), y es miembro de la Sociedad Mexicana de Virología y la Sociedad Americana de Virología.

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